Cuando se filtra información sensible no falla la tecnología.
Falla la forma en que se investiga, se protege y se opera la información.
En investigación digital, los datos no son archivos:
son identidades, movimientos, vínculos y vidas completas.

La realidad que pocos quieren decir
La mayoría de las brechas no empiezan con un ataque sofisticado, empiezan con:
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Accesos abiertos “por si acaso”
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Información copiada fuera del entorno seguro
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Credenciales compartidas
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Equipos personales usados para trabajo crítico
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Falta de criterio digital en quien investiga
No es un tema de tecnología, sino como usamos la tecnología
Investigar digitalmente no es saber usar sistemas, es saber:
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Cuándo acceder
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A qué acceder
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Cómo proteger lo que ya viste
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Cómo no dejar rastros innecesarios
Medidas correctivas que sí importan
Sin tecnicismos, sin marketing:
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La información se consulta, no se posee
Copiar datos es ampliar el riesgo. -
Menos acceso, más control
Acceder es un privilegio operativo, no un derecho. -
Separación absoluta de contextos
Vida personal y entorno de investigación nunca se cruzan. -
Disciplina digital diaria
No es evento, es hábito. -
Pensamiento adversarial constante
Siempre asume que alguien observa, monitorea o espera un error.
Para la ciudadanía
La investigación digital también te involucra a ti:
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Lo que compartes
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Dónde lo compartes
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Con quién interactúas
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Qué permisos aceptas sin leer
Cada dato mal manejado alimenta un perfil.
Cada descuido abre una puerta.